Diferencias entre arcilla, barro y cerámica

31 de Mayo del 2022

Arcilla, barro, cerámica, lodo… ¿son lo mismo?

Nuestra experiencia con clientes nos ha permitido denotar que existe cierta confusión en los términos que se emplean para referirse a la materia prima usada en alfarería y cerámica.

Por ejemplo, mucha gente utiliza el término cerámica para referirse, en realidad, al barro. Pero como veremos a continuación, estos conceptos no se refieren exactamente a lo mismo.

Los términos que sí son sinónimos son la arcilla, el barro y el lodo. Entonces, ¿qué diferencia existe entre la cerámica y el barro o la arcilla?

La diferencia radica en la cocción: un barro que cocemos a más de 600 grados se convierte en cerámica.

Este proceso es irreversible, lo que quiere decir que, una vez transformada la arcilla en cerámica, esta no puede volver a su estado inicial.

“Arcilla, barro y lodo son lo mismo. En cambio, la cerámica es arcilla cocida a más de 600 grados.”

 Vista esta diferencia, nos puede surgir una pregunta: si la cerámica se obtiene de la arcilla, ¿de dónde se obtiene la arcilla?

¿Cómo se crea la arcilla?

La arcilla se obtiene de la descomposición y posterior erosión de un tipo de roca llamada feldespática.

Cuando entran en contacto con el agua, este tipo de rocas producen un material llamado caolinita o silicato alumínico dihidratado.

Cuando la caolitina se erosiona con la acción del tiempo, da lugar a la arcilla que utilizamos para la elaboración de piezas de cerámica.

Y dependiendo del nivel de hidratación, erosión y contaminación a la que estas rocas están sometidas durante el paso del tiempo, se convertirán en una arcilla con unas características u otras.

Por ejemplo, la arcilla con muchas impurezas suele utilizarse para la creación de ladrillos. Cocida, presenta tonos amarillentos o rojizos según la cantidad de óxido de hierro que intervenga en su composición.

En cambio, la arcilla roja, también llamada arcilla de alfarero, es la que comúnmente usamos para el arte cerámico. Cocida, presenta un color claro, rojizo o marrón.

Otra de las arcillas que empleamos, aunque con una aplicación distinta, es la arcilla de gres, que se caracteriza por tener un gran contenido de feldespato. Se utiliza en el torno para esmaltes de alta temperatura.

Existen muchas arcillas más, puesto que las circunstancias en las que esta sustancia se forma son enormemente variables.

Ahora que ya hemos visto de dónde procede la arcilla, material que usamos para fabricar cerámica, nos queda una pregunta más:

¿Qué condiciones se necesitan para fabricar cerámica a partir de la arcilla?  

Como hemos mencionado antes, podemos hablar de cerámica, en vez de arcilla, a partir de una cocción de más de 600 grados.

Aun así, ciertas arcillas requieren una temperatura más elevada para adquirir las características de la cerámica. En general, dividimos estas arcillas en dos grupos:

  1. Las arcillas de baja temperatura, que deben cocerse entre 900 y 1050 grados. Y es que, si bien la arcilla empieza a variar sus propiedades a partir de los 600 grados, será importante cocerla a una temperatura algo más alta para que adquiera la dureza deseada.
  2. Las arcillas de alta temperatura, que requieren temperaturas superiores a 1200 grados.

Por supuesto, estas temperaturas exigen hornos especiales concebidos para este uso.

En Anper, disponemos de un amplio catálogo de hornos cerámicos que ofrecen temperaturas de más de 1300 grados. Como te acabamos de explicar, en ellos podrás cocer arcillas de todo tipo, incluso las de alta temperatura.

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