Kintsugi: el arte de reparar la cerámica rota

30 de Agosto del 2022

Si eres un/a apasionado/a de la cerámica o que este arte ha estado presente en tu familia, es posible que seas poseedor de una pieza de valor especial.

Hablamos del tipo de pieza que te evoca una persona o incluso un momento. El tipo de pieza de la que no te gustaría separarte.

¿Imaginas que esta pieza se rompiera?

La cerámica es frágil y los accidentes ocurren.

Ante esta tesitura, los japoneses supieron responder de una forma bella que vale la pena que conozcas.

Esta forma o método para arreglar piezas que, en occidente, habríamos dado por perdidas, se llama Kintsugi.

¿Qué es el Kintsugi?

El Kintsugi es una técnica muy antigua que consiste en recuperar piezas rotas de cerámica y darles un segundo uso uniéndolas mediante polvo de oro.

Hace cinco siglos, el emperador japonés Ashikaga Yoshimasa mandó a reparar un cuenco de cerámica a China.

Cuando recibió el resultado, se sintió decepcionado, ya que habían usado grapas metálicas.

Entonces, decidió acudir a los artesanos japoneses, quienes embellecieron la pieza restaurándola con polvo de oro. Sin saberlo, habían inventado el Kinstugi.

La filosofía tras este modo de arreglar las piezas plantea que las roturas y cicatrices deben mostrarse en vez de ocultarse, incorporarse con la finalidad de embellecer el objeto y mostrar su historia.

Así, el Kintsugi enseña el valor de la resiliencia, poniendo en valor las cicatrices que nos deja la vida.

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Por otra parte, se trata de una tradición muy unida a filosofías como el budismo o el wabi-sabi, que se aceleran del ritmo acelerado y del consumismo de la sociedad actual.

Y es que, pensándolo bien, ¿quién de nosotros piensa en arreglar una pieza rota, en vez de comprar una nueva, a no ser que esta tenga un valor sentimental?

 ¿Qué materiales necesitas para hacer Kintsugi?

La técnica antigua consiste en una laca usada como pegamento y polvo de oro.

Hoy en día, utilizamos pegamentos de dos componentes y polvos dorados, mucho más económicos y al alcance de cualquier persona.

Puedes encontrar kits en el mercado para realizar esta técnica con todos los ingredientes necesarios, o bien adquirirlos por separado.

Si decides hacerte tú mismo/a con los ingredientes, te alegrará saber que, lejos de lo que pueda parecer, son muy fáciles de conseguir. Te lo contamos:

  • Pegamento epoxi. Podrás encontrarlo en formato jeringa o de dos tubos. Para un resultado óptima, intenta decantarte por uno que sea de buena calidad y transparente. Este tipo de pegamento es uno de los más efectivos y proporciona una gran rigidez y estabilidad en el pegado de las piezas. Además, posee una resistencia térmica de hasta 200ºC.
  • Barniz de pintura transparente. Este producto se utiliza mucho en bricolaje, por lo que te será muy fácil de encontrar. Aquí, el requisito principal es que no sea amarillento, ya que lo mezclarás con el polvo dorado.
  • Polvos de mica dorados. Y aquí el material que traerá la belleza del resultado. Encontrarás muchas marcas, variedades y tonalidades en el mercado. Te recomendamos que optes por alguno con una textura muy fina, como azúcar glas.
  • En caso de que tengas huecos que rellenar por culpa de algún fragmento faltante, te recomendamos que también adquieras una pequeña cantidad de yeso o de arcilla para moldear.

¿Cómo hacer Kintsugi?

Al igual que el resto de técnicas cerámicas, truco para dominar esta técnica no es otro que practicar.

Sabemos que lo más frecuente es que las personas se animen a probar el kinstugi para recuperar una pieza de alto valor sentimental, pero si deseas practicar, te recomendamos que empieces por piezas rotas en pocos fragmentos.

Se trata de una técnica que, sobre todo, requiere paciencia.

Tan solo tendrás que mezclar tus materiales y enganchar, una a una, todas las piezas, rellenando los posibles huecos con la arcilla o el yeso mezclados también con los polvos.

Para un mejor resultado, utiliza un papel de lija suave (de entre 150 a 300 gramos) para pulir el resultado final antes de aplicar el barniz.

Ten en cuenta que, después de esta técnica, no podrás utilizar tu pieza para uso alimentario. Tu pieza tendrá entonces una nueva vida, un nuevo valor y deberás disfrutarla de modo distinto.

Esperemos que este artículo te anime a probar con esta técnica milenaria.

¿Nos contarás el resultado?



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